miércoles, 4 de agosto de 1999

Celedón - Enrique Orive

Enrique Orive fue un caso especial en las encarnaciones de Celedón, y es que lo fue solo durante un año, el convulso 1976, y no sin polémica. Pero como Celedón y parte de la historia de las fiestas que fue y es, aquí le dedicamos su artículo correspondiente.

Enrique Orive Galindo nació en la localidad vizcaína de Barakaldo un 22 de octubre de 1928. Allí paso sus primeros años hasta que le toco hacer el servicio militar en Vitoria, ciudad que desde ese momento le acogió como hijo adoptivo, ya que fue en Gasteiz donde Enrique se instaló y tuvo su negocio (además de hacer sus "pinitos" como novillero), se casó con su esposa Maríasun Abad, y tuvo tres hijos.

Enrique junto a su esposa Maríasun en la plaza de toros de Vitoria
(Fot. ARQUÉ 1959 - Arch. Mun. Vitoria-Gasteiz)
Vayamos ahora con la historia que le ha traído hasta aquí, la encarnación que hizo de Celedón en 1976. Para quién no lo sepa, 1976 es tristemente recordado en Vitoria-Gasteiz por los sucesos del 3 de marzo, sucesos que habían cargado la ciudad de un aire enrarecido. Con ese ambiente, un tanto tenso, las fiestas iban a seguir adelante con sus celebraciones, pero sin los blusas, que habían decidido no salir ese año a las calles a llenarlas de alegría. En este sentido, el Celedón oficial en aquella época, José Luis Isasi, tomó la respetable decisión de no darle vida ese año, hecho que llevaba realizando desde 1957. Las fiestas por tanto, si nadie lo remediaba, se iban a quedar huérfanas de su personaje más emblemático.

En este punto, el presidente de la Comisión municipal de Festejos recibió una llamada: "Si no tenéis a nadie más, aquí estoy yo". Era Enrique Orive. Y quería vestirse la blusa, agitar en el aire el paraguas abierto al sol, y llevar el hatillo colgado del antebrazo única y exclusivamente "por mi pueblo, Vitoria, y por la Virgen Blanca”. La candidatura de Orive permaneció en el más hermético de los anonimatos hasta la tarde del chupinazo. Nadie, a excepción de su familia y de algunos miembros del Ayuntamiento, sabía quien representaría al mítico personaje.
Aquel 4 de agosto de 1976 el calor era sofocante. La plaza de la Virgen Blanca aparecía minutos antes del chupinazo llena de vitorianos "aunque no tan apretadamente como otros años", escribió un cronista. En las escalinatas de San Miguel se situaba la banda de música y, enfrente, los gigantes y cabezudos. A las seis en punto, el alcalde José Casanova encendía el cohete. La banda atacó entonces con ganas el pasacalle "Celedón". El muñeco inició su lento descenso por el cable y, al llegar al final del trayecto, se transformó -como manda la tradición- en una persona de carne y hueso.

Celedón encarnándose en la balconada
(Fot. Antonio Guallar - Norte expres, 6 ago. 1976)
Enrique Orive saludó durante unos instantes desde el balcón, bajó después a la plaza e inició el paseíllo hasta la balaustrada de San Miguel. En la crónica del día siguiente se escribió:
El ex-torero Enrique Orive, cuya identidad como "Celedón" se había guardado en riguroso secreto, hace su aparición en la balconada, provocando las preguntas de algunos, los aplausos de muchos y los pitos de otros. Lo de "torero" lo sigue llevando dentro y sigue provocando la "división de opiniones".

"Durante el recorrido me ha emocionado la acogida de la gente, que me abrazaba y me besaba. Ha sido para mi un honor, un placer. Hoy es uno de los dias más felices de mi vida", comentó Orive a los periodistas poco después de encarnar, por primera y única vez, al famoso personaje.

Celedón -el invitado principal de La Blanca- acudió a su cita de agosto gracias a Enrique Orive. Para agradecer este gesto hacia la ciudad, el valiente novillero fue galardonado ese mismo con la prestigiosa insignia del Celedón de Oro, que siempre lució en la solapa con merecido orgullo.

Enrique Orive con el paraguas símbolo de Celedón
(Fot. L&P, 1995)
En septiembre de 1997, a los 70 años, nos dejó este vitoriano de corazón que tuvo el honor de ser la segunda persona en la historia que encarnó a Celedón y, tras cuatro "generaciones" de celedones, el único que no procede de una cuadrilla de blusas.

Referencias:
  • Gaceta Municipal de Vitoria-Gasteiz (25/07/1998)

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